Un paseo

– Francisco Ide

 

Ya casi en la cima del cerro
las flores del camino
pareciera que temen:

son flores blancas /
una habitación blanca,
pequeña

dentro de ella un pájaro
nervioso
golpea las paredes:

dentro de las flores
algo late asustado:
un corazón

que alguien lanza
por los aires
y que otro recibe
en sus manos

Así tú y yo en la cima
de este cerro

A lo lejos una porción
del bosque arde en llamas

las hojas caen livianas
como plumas

y otras aves arden también
en silencio: son brasas calladas

que encierran un canto
como tú y como yo

cansados por subir
el cerro escarpado

jadeando despacio sin decirnos
una sola palabra

Dejamos lejos el mar
abajo

pero lo vemos desde arriba
inmenso

Como un fantasma la niebla
se instala de pronto entre nosotros
y baja veloz hacia al mar

yo sé que sentimos lo mismo:
en este momento

somos unos parches
estampados o cosidos
a la niebla,
a la capa de un fantasma

y sé que tú y yo tenemos
miedo
igual a esas flores pequeñas:

pareciera que el mar
tira de la niebla
con sus brazos musculosos
como si fuera un vestido

y no sabemos si seremos
arrastrados o no
hacia la orilla, hacia el fondo

con los peces inmensos
y los cangrejos diabólicos

Hay que bajar antes de que
el camino se borre

tú bajas más rápido,
al ritmo de la niebla

tirada quizás con más fuerza
por el mar

porque tu cerebro
y el cerebro del mar
son inmensos y fuertes
y brillantes y profundos

Ya a punto
de abandonar el cerro

cruza veloz una liebre
y levanta el aroma
del pasto mojado

entonces sabemos
que no hay nada que temer:

el pájaro nervioso
se calma

tu pelo y el mío
tienen gotas de rocío

que brillan como
burbujas diminutas

Siempre estuvimos
protegidos de todo

siempre fuimos pasto nuevo
para el agua que flota